domingo, 27 de mayo de 2012

Una exposición en México muestra la influencia de Rubens


Carlos V quería que la cultura –y sobre todo los preceptos de la religión- se difundieran por los territorios que se iban incorporando a su imperio mediante dos instrumentos: la lengua común y la imagen. De esta forma, territorios que distaban miles de kilómetros, separados por océanos, empezaron a influir artísticamente los unos en los otros en una suerte de primera globalización. La pintura novohispana, la que se desarrolló a partir de mediados del siglo XVI en el Virreinato de Nueva España, lo que hoy es México y gran parte del sur de Estados Unidos y de Centroamérica, bebe así de tradiciones muy lejanas y, entre ellas, de dos fuentes esenciales: la pintura italiana y la flamenca. Continúa
                                                      El sueño de Venus, de Jordaens.

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