domingo, 6 de mayo de 2012
El Prado da a luz a un nuevo ‘tiziano’
La competencia es dura estos días en el taller de restauración del Museo del Prado, pero incluso entre deslumbrantes rafaeles, goyas y van der weydens, que reciben atenciones en distintos grados en esta suerte de Uvi del arte antiguo, brilla con discreción, apagado por siglos de olvidos, guerras y devastadores repintes, una pintura religiosa de Tiziano (1489-1576). Se trata del último descubrimiento, que se sepa, efectuado por la sección científica del Prado, un equipo de unos 15 conservadores y una veintena de restauradores del más alto nivel que no paran de generar expectación con sus investigaciones: ahora un bruegel inédito y fundamental, ahora una copia de La Gioconda realizada al mismo tiempo que el original.
La imagen del tiziano, que se conserva en el secreto del taller hasta que no se termine de trabajar en él, resulta familiar; es una versión del célebre San Juan Bautista, que el pintor terminó allá por 1542 y que se conserva en la Gallerie dell'Accademia de Venecia. Pero no la única, porque también está, claro, la que se atesora en las salas capitulares del Monasterio de San Lorenzo del Escorial desde su llegada a la colección en 1577 gracias a una donación de Felipe II, fan declarado del pintor. La joya fue puesta a punto por Patrimonio Nacional en 1999, junto a La última cena.
El santo que ahora recibe las atenciones de los restauradores de la pinacoteca madrileña proviene de lo que se conoce como Prado disperso, un conjunto de 3.100 obras que fueron saliendo con rumbo a los más diversos puntos de España cuando la colección creció más de la cuenta tras la anexión en 1872 de los fondos del Museo de la Trinidad. El cuadro acabó en una iglesia de Almería (como consta en un inventario del Boletín del Prado). Allí sobrevivió a la clase de calamidades que le tenía reservado el ingrato siglo XX: del olvido a los cambios del gusto o la Guerra Civil.
En ese insospechado hogar reparó en él Miguel Falomir, jefe del departamento de pintura italiana y francesa, que se halla en el proceso de la redacción de un catálogo razonado sobre Tiziano que promete para final de año. Es una de sus especialidades, a la que dedicó una exposición en 2003 que, todos coinciden en el museo, marcó un hito en la ambición académica del Prado. El conservador pensó que un estudio detenido podría aportar datos interesantes. Y acertó.
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http://cultura.elpais.com/cultura/2012/05/03/actualidad/1336071894_644680.html
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