martes, 10 de abril de 2012

Hallados en Santiago nueve silos anteriores a la construcción de la catedral

Habría que preguntarle a Bretenaldo. Él sabría qué se guardaba allí entonces y cuánto falta hoy por descubrir. Seguro que el peregrino franco que decidió quedarse, allá por el 930, y pasó a la historia por ser el primer habitante de la ciudad de nombre conocido, fue cliente de los grandes almacenes que había a la entrada de Compostela. El recinto, repleto de silos excavados en el suelo, caía primero fuera de la muralla y un siglo más tarde dentro, cuando tras el paso triturador de Almanzor el obispo Cresconio mandó construir una muralla nueva y mejor, que abrazase también los barrios que habían ido creciendo, como tentáculos, desde el Locus Sancti Iacobi.

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