Un afortunado grupo de turistas presenció ayer una de las imágenes más
esperadas en la Alhambra desde hace años: los leones restaurados en su
patio. Pero había más: se puso en marcha, aún en fase de pruebas, el
renovado circuito hidráulico. Poco después de las 11.00, un técnico dio
el aviso desde el patio a un responsable del centro de control que
activó el dispositivo. Los visitantes que a esa hora tenían su pase a
los palacios y se toparon con el revuelo mediático -motivado también por
la presencia del presidente de la Junta de Andalucía, José Antonio
Griñán- irrumpieron en aplausos al ver manar agua de la boca de los 12
leones. No era para menos: ha habido que esperar una década.
El pasado mes de diciembre el Patronato empezó a trasladar las
esculturas restauradas al patio, pero es desde ayer cuando se puede ver
de nuevo a los 12 animales sustentando la gran pila de forma
dodecagonal, en cuyo borde el poeta Ibn Zamrak esculpió un poema. En
2002 se retiró el primer león (el número 4). En 2007 se retiraron los 11
restantes, cuya restauración en los talleres del Patronato ha deparado
numerosas sorpresas. Los restauradores han podido eliminar gruesas
costras calcáreas, detener la invasión de elementos biológicos y
consolidar roturas de diverso origen.
Para acercarse a la fuente
surtidor aún falta un último plazo, aunque lejos quedan esos años en los
que principalmente los niños tenían una foto subidos a algún león.
Cuando culmine la restauración no se podrán tocar, pero los turistas
podrán acercarse. El suelo del patio está todavía levantado y se prevé
que en primavera finalice el proceso. Para esa fecha estará recubierto
de mármol de Macael (Almería), de donde procede el que usaron en el
siglo XIV cuando esculpieron esta joya arquitectónica del arte nazarí,
rara además por representar a seres vivos.
Para la puesta a punto del circuito hidráulico, que supone la tercera y última fase del proceso (tras restaurar los leones e, in situ,
la taza), los técnicos han sustituido las canalizaciones precedentes de
alimentación de agua de cada una de las ocho fuentes que hay en los
palacios y han limpiado y adecuado los canales que discurren por la
superficie.
El mármol blanco que ahora se contempla deja a la
vista las singularidades de cada escultura. Diferentes pelajes, fauces
con dentaduras afiladas y pliegues muy marcados. Cada rostro es
distinto, como dejó claro el lifting al que se sometieron durante
tres años. Desde 2010, las esculturas han estado expuestas en la cripta
del palacio de Carlos V. Ahora los felinos mandados construir por el
sultán Muhammad V en el siglo XIV vuelven a su emplazamiento original.
La innovadora intervención ha costado dos millones de euros.

Que bonitooo :)
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